Y ese día llegará y los últimos serán los primeros y los primeros prisioneros de su acción.
Y mientras los pájaros volaban, mi corazón sentía mientras te miraba.
Maldita bella guerrera convertida en bella dama consentida. Y recordar a esa desconocida, lejanamente cercana desconocida y su mirada y su sonrisa, una sonrisa absurda, dulce, inocente, cálida, suave caricia, penetrante malicia de bondad. Y ese beso sin dolor anhelado.
Y ese día llegará y yo seré el último y por ello el primero, y me convertiré en prisionero, mi prisionero, tu prisionero. Prisionero por un amor que no sé si es dulce o amargo, solo sé que es delicioso.
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